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Alegato de Elisa Carrió, antes de su absolución.

28 de agosto de 2007

Alegato de Elisa Carrió en juicio por calumnias e injurias
que le inició el empresario pesquero Héctor Antonio
Lunes, 27 de agosto 2007

Por la Cámara de Diputados presentaron los informes, de modo tal, que lo único que yo hice públicamente es reiterar lo que estaba en los informes, informes públicos calificados por la Cámara de Diputados cuando crea la Comisión de Lavado de Dinero como de máximo interés público para la Argentina, y por eso crea la comisión, con motivo de la investigación de lavado. De modo tal que la cuestión de la ultra-actividad de los fueros en realidad es una cuestión complementaria de un informe producido por el Congreso.

Voy a tratar de explicar, dado el detalle de personalidad del imputado ejercido por el abogado de la parte querellante, a explicar algunas cosas que me parece que tienen significación.

En primer lugar es preciso entender por qué actué cómo actué y por qué dije lo que dije, y reconocí lo que dije en los programas de televisión; y señalar, su señoría, que si hubiéramos negado esto este juicio hoy no tendría lugar, simplemente porque no habría pruebas de la parte acusadora. Sin embargo, me pareció que como líder política y como ciudadana de la Nación quería el juicio de la verdad y de la justicia y no la defensa de pruebas que pudiendo ser fundadas en la garantía del derecho penal, sin embargo, renuncié expresamente a ello en aras de probar la verdad.

La primera cuestión es por qué actué como actué, y en consecuencia, acá me parece que hay algunas cosas que yo no entiendo bien. La parte querellante dice que no hay interés público citando las condiciones del precedente del fallo de la Corte Europea cuando hay un asesinato, porque si en ese asesinato están implicadas o pueden ser investigadas con carácter genérico personas particulares, el asesinato en la Argentina, la investigación del asesinato vendría a ser una cuestión de interés privado, ¿para qué está el fiscal señor juez?

Si alguien es muerto injustamente en la Argentina, ¿no hay interés público? ¿Qué quiere decir eso, que la única muerte que tiene sentido es que si muere es autoridad pública ? ¿Qué quiere decir esto en una democracia? Que si muere un ciudadano común de la Nación es privado, en consecuencia regresaríamos al derecho feudal. No señores, desde que se fundó el Estado moderno, se construyó el Estado democrático, culpable o inocente, la muerte injusta de cualquier ciudadano en igualdad de condiciones, pobre, rico, culpable o inocente es un delito previsto en el código penal y todos somos auxiliares de la justicia, porque no hay categorías de muertos, un muerto son todos los muertos, un hombre muerto son todos los hombres. Primera cuestión.


Segunda cuestión, aparte de la causa de interés público que fijaron mis defensores, comprometida con una Comisión Investigadora, pedido de Comisión Investigadora en la Cámara de Diputados referida a las coimas, estrago y depredación de la pesca en la Patagonia, recurso público, natural público; sujeto según se muestra en todo el expediente y en el pedido mismo de la Comisión Investigadora a los más altos índices de corrupción y estrago de la historia argentina. Sumado a eso hay un interés público evidente, mayor, escandaloso, inadmisible, que tritura y encadena a la Argentina hace demasiados años, que es la impunidad. Y esto yo quiero que sea considerado al momento de la sentencia, ¿es o no la impunidad en que vivimos hace años la mayor causa de interés público de esta Nación?

En la Nación Argentina, señor presidente, debo ser la primera líder política que estoy sentada en el banquillo de los acusados. Ahora, en los últimos 10 o 15 años, o 20 años de la Argentina, todos han hablado del saqueo a la Nación, de la entrega de la Nación, del robo de la Nación y no hemos visto sentados en el banquillo de los acusados de la justicia argentina a nadie, y como le vengo a señalar también señor juez, no sólo no estuvieron en el banquillo, no fueron nunca citados; siempre pasó algo, señor juez, para que nadie sea citado siquiera a indagatorias, de miles de funcionarios. Y esta es otra razón de interés público por el que uno está obligado a hablar. Es que si uno no habla, señor juez, en la Argentina de la impunidad, uno es cómplice por silencio. Y ahí voy al otro argumento dado por el doctor Sandro en el perfil maravilloso de la imputada que dio, que dijo lo siguiente: "¿Desde qué moral habla la señora Carrió, desde la moral Kantiana?", no señor juez, no hablo desde la moral kantiana que es individual, que dice que con tal que nosotros ejecutemos los actos privados y somos responsables sólo por nuestros actos... No, no hablé en nombre de la moral Kantiana, y menos seriamente de la moral utilitarista que dice que sólo podemos hablar cuando es conveniente que hablemos; no, no hablé de la ética de la conveniencia ni de la responsabilidad individual.

Pero quiero precisar, porque me parece que tiene muchísima significación en mi defensa desde qué moral hable. Y si me permite, su señoría, voy a hacer un mero relato muy corto de lo que sucedió en el mundo en el siglo XX, a partir del cual se revisó toda la cuestión moral en el mundo. Todos éramos responsables individualmente por nuestra vida y un día sucedió Auschwitz, y no estoy hablando yo del genocidio. Pero terminado el exterminio judío la gran pregunta filosófica y moral fue la siguiente: no si eran responsables los autores del genocidio, que no estaba en duda, sino qué grado de responsabilidad se le reconocía o no al pueblo alemán que sabía que se iban a Auschwitz y que no actuaban, porque en términos de responsabilidad individual Kantiana ellos no eran responsables; ellos no habían mandado a la gente, ellos habían estado en su casa, habían trabajado como buenos padres de familia mientras hermanos alemanes si morían. Y esta fue la gran pregunta que generó un debate filosófico y yo les voy a decir de qué moral hablo: de la moral tratada por dos filósofos que son Levinas y Jonas, dos extraordinarios hombres judíos que pasaron los campos de concentración y que se preguntaron después, junto a Hannah Arendt, el grado de la responsabilidad no de ellos sino de todos nosotros a lo largo de la historia respecto de todos los hombres, no de la responsabilidad individual de lo que hacemos en nuestra casa, de cómo actuamos, de si existe una responsabilidad de cada uno de nosotros siendo líder político, siendo ciudadano común, si existe una responsabilidad nuestra por lo que le pasa a los otros; si existe una responsabilidad nuestra por lo que le pasa a la especie, si existe una responsabilidad nuestra por lo que pasa con la naturaleza. Entonces Jonas dice muy simplemente algo: "El mal no existe, el mal lo cometemos los hombres y en el juego de la historia cada uno elige donde estar".

Seguramente yo elegí, señor juez, estar en este banquillo y el abogado de la parte querellante eligió estar donde está. Cada uno elige en su vida dónde quiere estar, y un día termina el juego; esa elección es el mayor acto de libertad de la persona, que a veces asume riesgos, diría yo, justamente en una Argentina de la impunidad de que se inicie una persecución judicial, no de los jueces, judicial, de los actores que quieren callar. Y yo lo asumí, y no lo hice por razones políticas, porque la verdad que hablar en el 2004, su señoría, no es hablar ahora en que toda la oposición política del país habla de la corrupción; cuando yo hablé el pueblo no quería escuchar, cuando yo hablé la gente en la calle me decía "No hablés más"; y bajaba de a veinte puntos en la imagen pública porque nadie quería escuchar. Hablé en consecuencia en nombre de un imperativo ético distinto de la responsabilidad individual, por una razón muy obvia, su señoría: los que tuvimos todo, los que comimos, los que fuimos a la universidad pública en este país, a los que nunca nos faltó nada somos mucho más responsables por todos que lo que es un chico que consume paco en el Conurbano Bonaerense.

Porque lo que tuvimos y lo que tenemos es para darse y en consecuencia, esa decisión personal de hablar sobre los que no podían hablar, sobre todo Lorena Gabarrús, ¿cómo va a hablar ahora si trabaja en San Isidro, y si un tercio de San Isidro pertenece a los que ella querelló? ¿O cómo no nos damos cuenta que la mujer que buscó la verdad sobre el crimen todavía no puede obtener el reconocimiento de la paternidad de sus hijos? ¿O no nos damos cuenta que el señor Héctor Antonio, primero, y el señor Alvarez en el momento de mi declaración tenía pedido de captura internacional por asesinato -este es el contexto-, son los jefes? ¿Qué me va a hablar, si como dijo Héctor Antonio, le pertenece el 2% de una empresa que hoy, según lo reconoció el propio Héctor Antonio, la compró él para pasársela seis meses después a Juan Álvarez, el que en todos los testimonios de este expediente decía que lo iba a matar y están las denuncias penales? Verdad de Perogrullo. ¿Si hubiera justicia en este país alguien investigaría el móvil del crimen? Yo no imputé delito a nadie, dije: "Investiguen este móvil", salta en el expediente por todos lados y no lo hice con sentido político, yo también deambulé desde los 15 años el camino del derecho, pero también amé profundamente durante más de 15 años la justicia. Claro que ella no quería hablar con otros diputados, porque otros diputados se habían aliado, se habían ido al Gobierno. ¿Y qué iba a hacer yo, me iba a callar para no tener la represalia de las querellas de los amigos del poder? No, yo tenía que hablar; fue más de esta ética de todos nosotros por la responsabilidad con la especie y por los otros, y cuanto más débiles más responsabilidad.

Decía que no existe el mal, que somos nosotros, y me gustó el grito de Jonas, que dice: "En realidad tampoco Dios es omnipotente. Dios sufre y lagrimea porque ninguno de nosotros o muchos de nosotros no lo ayudamos". En consecuencia la historia, la misma condición humana exige testimonio, su señoría, y si no damos testimonio por la verdad y por la justicia estamos condenados a la esclavitud de la mentira, de los poderosos, de la impunidad y de la tragedia que es nuestra propia historia, y yo decidí y nunca me victimicé. Entra en una contradicción el abogado de la parte querellante cuando primero dice que me victimizo y después dice que me alegra, claro que me alegra, yo estoy dando un testimonio cristiano, ¿cómo no me va a alegrar estar sentada acá perseguida para dar testimonio con el riesgo de mi propia carrera política, pero también de mi propia vida por otros? Si esa es una decisión del fuero de la vida; yo ya decidí no tener dinero, ni ser corrupta ni entrar en las mafias, yo decidí; y decidí asumir este riesgo. Pero nunca cometí delito, pedí, clamé en el desierto una línea de investigación obvia. Claro, si hasta ahora Juan Álvarez y Fernando Álvarez ni siquiera son citados, cuatro años sin que siquiera la justicia cite para esclarezcan los hechos como en tantos otros expedientes que me tocó recorrer señor juez. Desde esa moral hablo, desde ese imperativo categórico imposible de renunciar.

Segundo, estoy hablando como ciudadana de la Nación, hablé como ciudadana de la Nación. Estoy hablando como ciudadana de la Nación y voy a seguir hablando el resto de mi vida como ciudadana de la Nación aunque tenga que pagar con cárcel, su señoría, es mi elección.

En consecuencia, está demostrado el interés público, a lo que se adiciona una responsabilidad si en términos Kantianos de responsabilidad individual, el hombre murió cuando me iba a entregar las pruebas, el hombre no murió ni 10 días después, ni 30; murió en los días que me tenía que entregar las pruebas. Y ahí si se adiciona la responsabilidad ineludible, individual, pero no actué directamente, esperé en la justicia argentina, claro que esperé, yo siempre espero, porque sé que en la justicia argentina hay mucha gente que vale la pena. Claro que esperé, siempre se espera en la justicia. Siempre hay enterrados debajo de los escritorios que quieren hacer justicia, y lo sé y no es ninguna alabanza, es que lo sé porque lo viví. Y también en la justicia viví la impunidad y por eso me fui.

Dice el abogado que no se dan los extremos. Primero, no hay calumnia, y lo que mi defensa dice es que yo delimité líneas de investigación. Ahora, respecto de las cuestiones de BCCI, lo que di es información pública; mire su señoría, nadie sacó las cuentas bancarias en el BCCI, lo hizo Estrella de Mar y el presidente de Estrella de Mar era Héctor Antonio, y esto es información publica. Y el BCCI fue investigado en el mundo, no en la Argentina, no por Servini de Cubría, sino en Nueva York y en todos los países del mundo por lavado de dinero del narcotráfico. Y una de las empresas que más información se pidió de acuerdo a lo que dice Página y lo que está en este expediente es Estrella de mar. Yo no imputé delito, yo dije: "Estrella de mar está en todos lados". Ahora ¿qué quiere decir, que porque los hechos se sucedan y nunca se cite a nadie nosotros no podemos hablar de la impunidad? "Ah no, ya no hay que hablar más de Yabrán, porque ya...". Mientras la impunidad permanece en la Argentina siempre tenemos que tener memoria. En consecuencia, ¿por qué hablar de los delitos de los setentas, de lesa humanidad, si ya pasaron, su señoría; si pasaron hace 30 años? porque mientras exista impunidad tiene que haber información, porque cuando información es memoria, y estos son los artículos de los tratados que están en la Corte. Caso de Operación Langostino, ¿qué dijeron? Señores, fueron investigados, porque la verdad es que nosotros ofrecimos la prueba de la causa y usted entendió que no era necesario y nosotros respetamos, pero acá hay una cosa muy obvia, las cajas de cocaína tenían el sello de Estrella de Mar, y el presidente de Estrella de Mar era Héctor Antonio, y dijimos: "No fue citado". La verdad es información pública sin ninguna acusación, pero es información pública. El derecho a la memoria, el derecho a la verdad, el derecho a saber de qué se trata es un derecho Constitucional inalienable, y esa es la memoria colectiva de este país de hechos no privados, porque el secuestro de 500 kilos de cocaína en el país es de interés público; y porque la investigación de un Banco como el BCCI en la Argentina, que como está también en el informe de lavado, está establecido con el pago de coimas al Banco Central, también es de interés público; y si estas cuestiones no son de interés públicos, en realidad, la verdad, es que entonces lo buscamos todo a lo privado, que seguramente es lo que quieren los que no quieren justicia, esa era la época feudal. En la época feudal el crimen era una cuestión entre ellos, no había juez; pero si hay justicia hay interés público, si hay Estado hay interés público, y el mayor interés público es la búsqueda de la verdad.

Yo no mentí, cada uno de los hechos que dije están corroborados por cada una de las pruebas que tiene. Yo no imputé delito, pero señalé con mucha claridad, lo reitero hoy, una línea de investigación ineludible. Ya estaba ahí, pero ahora tenemos la confesión del querellante.

En relación al móvil, investiguen, lo único que se clama es que se investigue. El querellante mintió, dijo en la audiencia qué me iba a quedar yo con el 2% que pertenecía a los hijos de Lorena Gabarrús, y a la pregunta de mi defensa de si había comprado con fin, contestó que no. y cuando mi defensa y yo pedimos la certificación de la constancia del expediente judicial donde constaba que efectivamente el señor Héctor Antonio había comprado con fin el señor Héctor Antonio se sentó y dijo que efectivamente la había comprado, que la había comprado para hacerle un favor a Juan Álvarez, que todavía se le está pidiendo que por favor declare como imputado; pero no puede declarar señor juez, porque cambian los jueces, porque rebotan las sentencias, porque se apartan los jueces, porque el señor Juan Álvarez es el poder y no puede ser citado. ¿Por qué no fui a Puerto Madryn? Por seguridad, porque en ese momento era demasiado inseguro para mi estar en una ciudad donde se puede matar impunemente, y entonces fueron en forma anónima y sin avisar los diputados hasta que entregaron el informe y después se volvieron el mismo día. No fui por razones de seguridad.
Ahora, ¿por qué sólo puede hablar en Chubut? ¿Qué quiere decir, que los muertos en Chubut pertenecen a los chubutenses? ¿Cuál es el argumento del doctor Sandro? Que la muerte de una persona en Chubut no puede federalizarse. Cuando uno deambula los confines de nuestras propias provincias sabe que este es el objetivo más claro del poder, que todo suceda en el pueblo, que nadie hable, que nada se investigue, que todo se cierre. Yo no sé quién finalmente encargó la muerte de Cacho Espinosa, yo no sé quién era Cacho Espinosa, yo lo vi una vez; lo que sé es que es un hombre, lo que sé es que un hombre son todos los hombres, y que todos los que creemos pero también los que no creemos tenemos que poder dar testimonio por los otros que parecen ajenos pero son próximos. ¿Cuál es la conveniencia para mi, su señoría, de hablar de una muerte en Chubut en marzo del 2004? Ninguna. Al contrario, me decían: La conveniencia indica que no te metas, que es la máxima de la conveniencia en la Argentina, "no te metas, vas a salir lastimada; pará, te va a perseguir el poder; pará, está complicado el poder".


Y por último, su señoría, la palabra derecho fue escrita por primera vez, hace muchísimos siglos, cuando el lugar teniente de Amón, que era un faraón egipcio, el primero, escribió el origen del mundo, escribió la creación y dijo que el mundo había nacido de un caos, y que el mundo fue ordenado por la palabra; y a esa palabra que significaba padre la llamó Neuma, y eso lo tradujo Fidias al griego y lo llegó a Grecia, y ahí apareció la palabra Nomos, que en realidad de ahí viene la palabra derecho. La palabra nomos, el derecho no se escribía, no estaba delimitado por la religión, era el significado profundo de las reglas morales de la sociedad griega, era su derecho, eran sus valores, era su cosmovisión del mundo; eso era el derecho.

Cada uno de los que estamos acá entendemos que después el derecho se disparó de la palabra y se disparó del significado para ser en muchos casos solo tecnología represiva y de poder. Pero el derecho vuelve por su historia, vuelve por su nomos, vuelve por neuma, vuelve por la necesidad que tenemos los hombres de dar significado e historia a nuestras vidas. En el mito de la creación alguien creo el mundo y nos creó a nosotros, y nos hizo libres. La libertad es un trabajo y también es un riesgo, nadie quiera estar libre si no asume los riesgos, y vayan los riesgos que hay que asumir para ser interiormente libres en la Argentina. Los riesgos son estos.

Usted actuó correctamente señor juez, y yo quiero hacer una defensa pública de una cosa: es cierto lo que dijo Sandro, yo agoté todos los recursos legales de mi defensa para que este momento no llegara, para no perturbar a mi pueblo ni a mi sociedad con esto, y llegué hasta la corte Suprema De Justicia de la Nación para que esto no se produjera y menos ahora, ustedes lo buscaron y el juzgado cumplió con su deber.

Yo tengo la más absoluta serenidad de conciencia, nadie puede estar más libre que en la cárcel y nadie puede estar más preso que en la libertad de una Nación con absoluta impunidad. Pero yo espero en su justicia, y espero de corazón en su justicia, porque yo amo el derecho, porque lo enseñé, porque así como enseñé la ética del cumplimiento de la ley del Critón de Sócrates a lo largo de los años, que dice "Yo me quedo acá, yo me someto al tribunal, como ciudadano yo no me voy de Grecia", como enseñé a lo largo de muchos años la parresía, que es decir la verdad con riesgo, yo estoy acá pero secretamente señor juez, sinceramente, yo espero su justicia, nada más.